Lengua y localización

1. Introducción

El modelo económico del cual formamos parte nos impone, progresivamente, unos sistemas de producción dirigidos a clientes globales, de diferentes zonas geográficas, con particularidades y necesidades muy diversas. Los procesos de internacionalización y localización lingüística se incluyen dentro de estos tipos de sistemas de producción; pretenden conseguir, con el menor coste posible, que un mismo producto llegue a usuarios de diferentes culturas con el máximo de homogeneidad y, al mismo tiempo, de una forma que les resulte también muy familiar y próxima.

Es importante que consideremos la necesidad de ver las intervenciones lingüísticas como una parte integrada de este proceso de producción. A menudo nos queremos autoconvencer de que la localización, la traducción técnica, la elaboración de materiales terminológicos, etc., son por sí mismos procesos aislados: se trata simplemente de traducir un manual o unos menús de software, por ejemplo, como si tradujéramos un libro. Hay que no olvidar que estos materiales forman parte de un producto, y que las empresas que generan estos materiales lo entienden así. Para estas empresas, no es más importante la traducción de los manuales del usuario a diferentes idiomas que la fabricación de una de las piezas de la máquina o la programación informática de los ficheros. Si asumimos correctamente este concepto entenderemos mejor el papel que la lengua juega en todo proceso de internacionalización y de localización.

2. Lengua y localización: aspectos generales

2.1 El proceso de creación de materiales localizables: lengua e internacionalización

Entendemos la internacionalización como el conjunto de tareas que se realizan a lo largo del diseño de un material, que posteriormente será traducido o será localizado, para alcanzar un máximo de neutralidad posible, es decir, un conjunto de procedimientos que tendrán que facilitar la labor del traductor o localizador, sea cuál sea su cultura o procedencia. En este proceso inicial se mezclan las cuestiones puramente lingüísticas con las cuestiones técnicas:

- Encontramos bien consolidado el perfil de los redactores técnicos, es decir profesionales especializados en la elaboración de los materiales originales (habitualmente en inglés o en alemán, en Europa y los EE.UU.). Estos profesionales, generalmente con el soporte de aplicaciones de lenguaje controlado, se encargan de generar un producto lingüístico localizable estandarizado, siguiendo unas normas de estilo muy concretas y agachadas. Su libertad y creatividad a la hora de elaborar estos materiales queda mediatizada por unas normas de simplicidad en la redacción y de aprovechamiento de estructuras ya utilizadas en materiales anteriores (memorias de autor).

- Desde el punto de vista técnico, trabajos como la compatibilidad con las páginas de códigos o los caracteres nacionales específicos de cada lengua (Unicode) o la compatibilidad con aspectos como las diferentes ordenaciones alfabéticas y los formatos de fechas son fundamentales de cara a facilitar la posterior localización de los productos. Otros aspectos técnicos que facilitan una posterior intervención lingüística en un proceso de localización son la separación de las partes traducibles y las partes no traducibles en el código fuente, o la previsión de espacio adicional para la traducción a lenguas con estructuras habitualmente largas, como el alemán.

2.2. El papel del localizador. ¿Traductor o técnico?

¿Ésta es una de las eternas preguntas que circulan entre los profesionales que se dedican a la localización, casi al mismo nivel de las famosas "cuál es el mejor programa de gestión de memorias de traducción"? o "quién tiene que ser el propietario de las memorias de traducción"?. Me centraré en la pregunta del título de este apartado y dejaré las otras para futuras discusiones o para artículos de otros compañeros.
La división de tareas en los procesos de localización se acabará imponiendo por la lógica del ahorro de costes. Las empresas con un volumen de facturación importante no pueden permitirse el lujo de dedicar cabezas de proyectos a hacer tareas de revisión, por ejemplo, o de dedicar técnicos de sistemas a traducir guías del usuario o a hacer trabajos de control de calidad. Parece que las universidades finalmente han entendido la necesidad de hacer que los alumnos de las facultades de letras (filología, traducción, comunicación audiovisual, etc.) tengan conocimientos que van más allá de lo que es puramente la enseñanza de la lengua: formación en gestión de proyectos, formación en herramientas de traducción asistida por ordenador, formación en lenguajes informáticos. Sólo de esta manera se llegará a normalizar un perfil profesional lingüístico específico en el sector de la localización y la traducción técnica (lo que en el ámbito internacional de la localización se acostumbra a definir como técnico especialista lingüístico (Language Specialist). Las funciones de este especialista pasan por unos conocimientos lingüísticos sólidos pero también por una formación en todo lo que es la internacionalización y la mayoría de procesos que intervienen en el trabajo cotidiano de una empresa de servicios lingüísticos moderna, desde la formación en gestión integral de proyectos hasta el conocimiento técnico de los cimientos de las diferentes tecnologías de traducción asistida por ordenador.

2.3. Localización y creatividad

Otra preocupación que aparece a menudo en las discusiones entre traductores que se dedican al mundo de la localización es el problema de la supuesta falta de creatividad en el proceso de traducción de los materiales. Todo parece indicar que los centros responsables de la formación (universidades, departamentos internos de las empresas) tendrán que incorporar progresivamente en sus planes de estudios la nueva orientación o especialización de los profesionales: aunque hay aspectos del proceso de traducción que siempre requerirán un trabajo de creatividad o un perfil específico de traductor (creación de neologismos, investigación terminológica), hay que entender que, como he comentado antes, el proceso específico de localización es parte de un sistema de producción mucho más global en el cual se valora el rendimiento económico, la simplicidad y la estandarización por encima de la creatividad. El profesional lingüístico dedicado a la localización no tendría que abandonar estos objetivos, ni pretender trabajar en una traducción técnica como trabajaría en una novela. No tenemos que ver eso como una pérdida de calidad ni como una perversión del trabajo del traductor, sino como una orientación específica, una especialización: algunos traductores se especializarán al traducir textos literarios y de 'otros se especializarán al traducir textos técnicos, con las correspondientes ventajas e inconvenientes en cada caso.

3. Lengua y localización: problemas específicos

A continuación expondré algunos aspectos lingüísticos específicos que pueden resultar problemáticos para los profesionales a la hora de colaborar en proyectos de localización.

3.1. Problemas relacionados con un proceso incorrecto de internacionalización

Como he apuntado anteriormente, actualmente en la industria de la localización se está enfatizando mucho la importancia de conseguir una buena calidad en el origen (materiales originales localizables) para minimizar el número de problemas y errores en el producto final. Sin embargo, todavía mucha parte de los problemas que tiene que afrontar el profesional de la localización tienen relación con una mala internacionalización de los productos:

a) Es habitual (desgraciadamente) que el localizador se encuentre con segmentos que en el idioma de origen son claros, pero que en el idioma de destinación pueden ser traducidos de manera diversa (adjetivos ingleses sin género específico, por ejemplo, que en otras lenguas sí que tienen género diferenciado). Podemos preguntarnos cómo traduciríamos al catalán o castellano, por ejemplo, un segmento como el siguiente, extraído de un ejemplo real de software para un teléfono móvil:

Sin el contexto no podremos saber si tenemos que traducir "vacío" o "vacía". Puede ser, también, que un segmento de este tipo sea una variable que nos aparece detrás tanto de un sustantivo masculino como de un sustantivo femenino, con lo cual la solución será imposible. Es un caso parecido al de las variables de código, es decir, los segmentos que incorporan variables que no conocemos y que pueden provocar traducciones imposibles:

En el primer caso, no sabemos si lo que tenemos que abrir es "el fichero", "la variable", "la fórmula", "el directorio" ... En el segundo, se nos hace todavía más difícil discernir exactamente qué es lo que estamos traduciendo.

b) Otro caso, afortunadamente cada vez menos habitual, de mala internacionalización sería el siguiente, en el cual el primer adjetivo se utiliza, en función de alguna selección que haga el usuario del software final, para referirse a uno de los sustantivos que aparecen a continuación (palabras entre comillas dobles):

Así, si traducimos "New" como "Nuevo", tendremos frases del tipo "Nuevo carpeta, Nuevo ruta de acceso", y si traducimos "Nueva", tendremos "Nueva fichero" y "Nueva directorio".

c) Un tercer problema de internacionalización incorrecta lo encontramos en el caso de la falta de espacio para traducir. Es uno de los problemas que más negativamente perciben los profesionales dedicados a la localización, ya que a menudo los obliga a crear estructuras sin sentido, poco entenedores.Tenim el caso de algunas aplicaciones que no permiten más que dos espacios para traducir palabras como "OK" (que en castellano y catalán traducimos habitualmente como "Aceptar", "Bien", "De acuerdo"). En la misma línea, algunas aplicaciones permiten un máximo de tres caracteres para traducir palabras como "On" y "Off", con lo cual el traductor no tiene más remedio que acabar dejando la palabra sin traducir. El problema del espacio nos aparece con mucha frecuencia en el caso de la traducción de mensajes para telefonía móvil. Os pongo algunos ejemplos de traducciones que podéis encontrar si algún día encendéis vuestro Nokia, Ericsson, Motorola, etc.:

La capacidad limitada de las pequeñas pantallas de los teléfonos móviles imponen estas traducciones. Parece que habría que trabajar un poco más en la redacción del material original, para hacerlo más fácilmente adaptable.

Estos problemas sólo nos podemos solucionar con una intervención en el proceso de creación del material original. Hay que detectar estas situaciones en el proceso de preparación del proyecto y al menos hay que intentar pedir una solución antes de empezar el trabajo.

3.2 Problemas relacionados con el uso de programas de traducción asistida

El uso de programas de traducción asistida por ordenador, y más específicamente el uso de soluciones de almacenamiento en memorias de traducción, no siempre resulta una ayuda para los profesionales de la localización. Estas soluciones son herramientas orientadas a la productividad, y nos encontramos a menudo con que es el traductor quien tiene que adaptarse a los requerimientos de la herramienta, y no al revés. A continuación expondré un par de ejemplos:

a) La gestión de proyectos de localización nos pide como requisito indispensable el tratamiento y almacenamiento correcto de los segmentos que traducimos y que incorporamos en las memorias de traducción. Del cumplido de este requisito dependerá una parte importante del rendimiento económico futuro de la memoria de traducción. Eso en la práctica implica, por ejemplo, intentar respetar escrupulosamente la segmentación de los originales. Tenemos que intentar no convertir en una sola frase aquello que en el original nos aparece segmentado en dos o más. Siempre será posible cambiar las reglas de segmentación, pero de forma predeterminada lo mejor será intentar mantenerme siempre fieles al original. Tenemos que entender como peligroso, pensando en posteriores reaprovechamientos, llegar a soluciones como la siguiente:

No se puede discutir la frase traducida a nivel lingüístico, pero si a nivel de gestión del proyecto. La próxima vez que en otro documento nos encontramos con la frase

The IPEI code may be needed for unblocking the Cordless phone if an incorrect PIN code has been entered three times.

el programa de gestión de memorias de traducción nos dará como opción 100% correcta la frase

ya que puede necesitarlo para desbloquear el teléfono inalámbrico cuando haya introducido tres veces un código PIN incorrecto.

independientemente que el contexto o la frase anterior haya variado o no. Una traducción más neutra y considerando el aprovechamiento para futuro proyectos podría ser:

Es importante anotar el código IPE. Puede necesitar el código IPEI para desbloquear el teléfono inalámbrico cuando haya introducido tres veces un código PIN incorrecto.

Quizás este tipo de traducción no satisfará al traductor tanto como la del primer ejemplo, pero a nivel de gestión de proyectos nos permitirá una mayor seguridad y fiabilidad. Lo que perderemos por el camino con este tipo de soluciones, por contra, será la obligación de una mayor literalidad en la traducción y un mayor número de estructuras lingüísticas calcadas de la lengua de origen.

b) La utilización de programas de traducción asistida para traducir documentos con segmentaciones irregulares o que no vemos en su formato final (ficheros HTML, ficheros de programas de postedición), tienen una problemática particular para los profesionales de la localización. Un texto como el siguiente, creado con un programa de postedición:

Puede aparecer en la pantalla del traductor de la siguiente manera:

Una frase como "Call the ringing extension" aparecerá, en la mayoría de programas de traducción asistida utilizados, dividida en dos segmentos, "Call the ringing" y "extension". La problemática es doble: los dos segmentos independientes difícilmente serán reaprovechables para otros proyectos, y por el hecho de que en la traducción al catalán o al castellano la orden de los elementos de la frase es diferente, los segmentos resultantes pueden provocar conflictos en una memoria de traducción:

Podemos considerar estos segmentos como no aprovechables, incluso podemos plantearnos la posibilidad de no almacenar este tipo de segmentos en las memorias, y optar por la traducción directa con nuestro programa de procesamiento de textos.

3.3 La utilización de la traducción automática: el paso del traductor al revisor

Para acabar este artículo, simplemente hacer noticia de la problemática que puede aparecer en procesos de localización muy tecnificados que incorporen la traducción automática como herramienta de producción, con la posterior revisión y postedición de los materiales. Incluso en casos de lenguas próximas, como en las traducciones automáticas entre catalán y castellano, no se puede incorporar la traducción automática en el proceso de localización sin una formación específica de los profesionales traductores, que en este caso pasarán a convertirse en revisores. Diferentes experiencias de implantación de la traducción automática han demostrado que estos procesos sólo funcionan a partir del cumplido de unas premisas básicas:

- Influencia de los futuros traductores o localizadores en el proceso de redacción de los materiales originales, ya sea interviniendo directamente en la producción de los materiales o bien mediante el asesoramiento a los redactores técnicos para mejorar la calidad de origen.

- Trabajo de formación en la nueva orientación del profesional lingüístico; no podemos hacerle creer al traductor que su trabajo no variará, cuando de hecho el tipo de estructuras lingüísticas con las cuales pasará a trabajar serán completamente diferentes.

- Aprovechamiento del trabajo del traductor/revisor, ya sea en bases de datos terminológicas como en memorias de traducción. Hay que conseguir que el traductor/revisor perciba que su trabajo se aprovecha y que se utiliza en proyectos posteriores como primera opción. Las memorias de traducción tienen que prevalecer por delante de las traducciones generadas por un programa de traducción automática.

4. Conclusiones

a) Hay que entender los procesos de localización como un paso más dentro de un sistema de producción. No podemos entender una traducción técnica o un proyecto de localización de software como un proceso independiente y aislado.

b) Los perfiles profesionales lingüísticos (especialistas lingüísticos, redactores técnicos) tienen un espacio específico en el sector de la localización; hay que fomentar una correcta ubicación de los traductores y lingüistas en este espacio, desde las universidades o departamentos de formación de las empresas.

c) Los profesionales de la localización tienen que aprender a convivir con un tipo de creación lingüística enfocada a la producción y con una serie de problemas lingüísticos específicos, derivadas de unos procesos de internacionalización incorrectos, del uso de programas de traducción asistida o de la incorporación de soluciones de traducción automática en el flujo de trabajo. Esta nueva concepción profesional no se tiene que entender como una pérdida de profesionalidad, sino como una especialización.

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